lunes, 5 de marzo de 2012

Paul Gilbert: Consejos para cuidar el oído.




Paul Gilbert sufre problemas de sordera debido a tantos años de conciertos exponiendo sus oídos a volúmenes brutales sin descanso. Por eso, tuvo que comenzar a utilizar auriculares a modo de aislantes del resto de sonido del escenario/concierto y también como monitores. El propio Gilbert confiesa que si no le hablan relativamente alto en una conversación le resulta complicado entender lo que le dicen.

Es por ello que el guitarrista quiere que todos los músicos tengan en cuenta estos consejos para evitar la sordera en un futuro.

Ahí van los consejos de Paul Gilbert, extraídos de una entrevista que realizó Premier Guitar al guitarrista. Muchos son de sentido común, aunque ya sabemos que muchas veces carecemos de él. Lo bueno como siempre es su toque de humor.

No subas el volumen del equipo del coche como si fuera un concierto cada vez que lo utilizas. Puedes hacerlo de forma esporádica pero nunca como rutina.
    Lo mismo sucede con los auriculares, pueden ser muy perjudiciales. Realmente dice en tono jocoso: “no subas el volumen de tus auriculares a un volumen de concierto mientras haces air-drumming con discos de Rush cada vez que te vas a dormir”.
    No coloques la oreja justo al lado de tu pantalla 4×12 mientras está sonando a todo volumen, por mucho que ames como suena.
    No insistas a tu batería que toque al estilo Alex Van Halen tocando con el hi-hat abierto y el ride a todo trapo en cada canción.
    No duermas con auriculares toda la noche en modo “loop” para “interiorizar música clásica”.
    No gires tu pantalla 4×12 hacia un lado del escenario para evitar sonido directo al público y en cambio recibas tú todo el volumen.
    No pases 14 horas al día grabando con un metrónomo haciendo click clack en tus auriculares. En lugar de ello, graba en vivo con todo el grupo para que todos los músicos sigan el tempo al mismo tiempo.
    No pases 14 horas al día editando vocales e instrumentos, contrata un ingeniero, lo hará mejor y más rápido.
    No pases horas y horas trasteando con micrófonos, pre-amplificadores y ecualizadores en el estudio. Utiliza ese tiempo para practicar y lograr una buena puesta en escena/performance. Eso siempre termina siendo mejor que cualquier mezcla, edición o arreglo.
    No construyas un estudio casero sin aislar bien las habitaciones. Mezclar en una habitación sin insonorizar puede confundir tus oídos y forzar a subir el volumen más aún para intentar escuchar los detalles.
    Esta es muy buena: durante una jam en el NAMM con múltiples guitarritstas no acerques el oído al monitor para intentar encontrar la tonalidad del tema, simplemente silencia las cuerdas y haz el típico chika-chicka, funciona en cualquier tonalidad.
    No te hagas el cool/interesante en situaciones en las que la música está extremadamente alta, tápate los oídos o sal de la habitación.
    No toques música con un volumen alto constante. Elige o escribe música con cambios dinámicos de volumen. Estos cambios de volumen hacen las partes con volumen alto más efectivas y crean un mayor contraste con las de volumen bajo. Además, tus oídos lo agradecerán gracias a los descansos.

Independientemente de que muchos son para tomarlos con humor, no viene bien hacer caso a la mayoría y cambiar un poco nuestros hábitos para poder cuidar nuestros oídos y evitar problemas de sordera en el futuro, silbidos continuos en el oído, etc. A tenerlo muy en cuenta !!!!

viernes, 24 de febrero de 2012

Video: 'Star Wars' Millennium Falcon Guitar


A los 22 años de edad, Brian Fisk de Missouri ha hecho su propia guitarra del Milenio Falcon.

"Es uno de un tipo a causa de todas las características que he ido añadiendo a ella", le dijo Fisk al sudeste de Missouri. "Tiene un cabezal a medida sobre la base de R2-D2 de la película. También ha trabajando sonidos y luces. Los efectos de sonido fueron parte del juguete y había un par de luces también. He añadido luces en la parte posterior para el motor, algunas cosas por el estilo.

"He trabajado en ello en mi tiempo libre para, probablemente, unos tres meses", dijo. "Parte de esto fue porque yo estaba un poco aburrido - Yo quería hacer algo en la casa."

La guitarra se encuentra en exhibición en la música de Collins en Sikeston. Missouri, en donde imparte clases de guitarra Fisk a los niños. Fisk divide su tiempo entre Sikeston y Nashville.

Fuente:  http://www.guitarworld.com
  

miércoles, 25 de enero de 2012

NUEVO AFINADOR BOSS TIPO PINZA CON PANTALLA.

BOSS presenta un nuevo afinador de pinza con pantalla de color. La línea “TU” de BOSS es sinónimo de afinación precisa. Hoy, el afinador más famoso del mundo también está disponible en formato pinza con el debut del TU-10. Reinventando la imagen tradicional de afinadores de pinza, el TU-10 ofrece un diseño elegante y cuerpo robusto con características de alto rendimiento derivadas de otros afinadores BOSS, como Accu-Pitch, flat tunning hasta cinco semitonos y modo Stream. Una característica única – el LCD de color — proporciona una experiencia visual completa, multicolor, no visto antes en otros afinadores de pinza. Además, la función de visualización de reflexión mejora considerablemente la visibilidad.

  • Calidad y confiabilidad BOSS demostradas en un formato de pinza
  • Avanzada visibilidad gracias a la pantalla LCD de color y la función reflection-display
  • Función Accu-pitch, flat tunning hasta 5 semitonos, y modo Stream
  • Diseñado estilizado y cuerpo robusto
  • Disponible en varios colores

Información extraída del sitio web oficial de www.rolandiberia.com


viernes, 13 de enero de 2012

ARMONIA


  

El término armonía (arcaicamente, y también aceptado harmonía) tiene muchos significados, musicales y extramusicales, relacionados de alguna manera entre sí. En general, armonía es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo, y su resultado siempre connota belleza. En música, la armonía es la disciplina que estudia la percepción del sonido en forma «vertical» o «simultánea» en forma de acordes y la relación que se establece con los de su entorno próximo.

Como otras disciplinas humanas, el estudio de la armonía presenta dos versiones: el estudio descriptivo (es decir: las observaciones de la práctica musical) y el estudio prescriptivo (es decir: la transformación de esta práctica musical en un conjunto de normas de supuesta validez universal).

El estudio de la armonía sólo se justifica en relación a la música occidental, ya que la Occidental es la única cultura que posee una música «polifónica», es decir, una música en la que se usa ejecutar distintas notas musicales en forma simultánea y coordinada. De modo que, a pesar de que el estudio de la armonía pueda tener alguna base científica, las normas o las descripciones de la armonía tienen un alcance relativo, condicionado culturalmente.

En la música occidental, la armonía es la subdisciplina que estudia el encadenamiento de diversas notas superpuestas; es decir: la organización de los acordes. Se llama «acorde» a la combinación de tres o más notas diferentes que suenan simultáneamente (o que son percibidas como simultáneas, aunque sean sucesivas, como en un arpegio). Cuando la combinación es solo de dos notas, se llama «bicordio». Esto también puede ser considerado un acorde.

El estudio de la armonía se refiere generalmente al estudio de las progresiones armónicas y de los principios estructurales que las gobiernan.

La armonía se refiere al aspecto «vertical» (simultáneo en el tiempo) de la música, que se distingue del aspecto horizontal (la melodía, que es la sucesión de notas en el tiempo).2 La idea de vertical y horizontal es una metáfora explicativa, relacionada a la disposición de las notas musicales en una partitura: verticalmente se escriben las notas que se interpretan a la vez, y horizontalmente las que se interpretan en forma sucesiva.

En la escolástica musical, el contrapunto es una disciplina complementaria a la armonía (y que se confunde con ella), pero que se centra más en la elaboración de melodías que sean combinables simultáneamente que en los acordes resultantes de tal combinación. Es decir: se centra más en la percepción de las partes que en la del todo. Como disciplina creativa (y no como disciplina académica), el contrapunto tuvo su auge durante el Barroco, particularmente con la figura de Johann Sebastian Bach.

Definiciones


Las definiciones habituales de la armonía suelen describirla como la «ciencia que enseña a constituir los acordes y que sugiere la manera de combinarlos en la manera más equilibrada, consiguiendo así sensaciones de relajación, sosiego (armonía consopalanante), y de tensa e hiriente (armonía disonante o dispuesta)».

Esta definición se basa en la idea de que ciertas combinaciones de sonidos (intervalos o acordes) producen al oyente una sensación de tensión (combinaciones que se llaman «disonantes») y otras producen una sensación de reposo o calma (combinaciones «consonantes»).

Esta diferencia entre sonidos «consonantes» y «disonantes» tiene una base acústica: cada sonido incluye dentro de sí a varios sonidos que suenan con menor volumen (llamados «armónicos»); cuando la combinación de sonidos ejecutados incluye a varias notas con sonidos «armónicos» en común, tales combinaciones serán percibidas como «consonantes».

Ahora bien, en la percepción humana no sólo intervienen factores físicos, sino también (y sobre todo) factores culturales. Lo que un hombre del siglo XV percibía como consonante, puede llamar la atención a uno del siglo XXI, y una combinación de sonidos que sugiere una sensación de «reposo» a un japonés puede no sugerírselo a un mexicano.

Si el estudio occidental de la armonía ha querido presentarla como una «ciencia», pues, es sólo un intento de legitimar como válida universalmente a una práctica musical concreta.

 Origen del término e historia del uso

El término «armonía» deriva del idioma japones (harmonía), que significa ‘acuerdo, concordancia’3 y éste del verbo ἁρμόζω (harmozo): ‘ajustarse, conectarse’.

Sin embargo, el término no se utilizaba en su acepción actual de armonía polifónica (es decir, de la relación ordenada entre varias melodías superpuestas, formando un todo que mantiene cierta autonomía respecto de cada una de las partes), ya que la ejecución simultánea de notas distintas (exceptuando las notas distantes entre sí en una o más octavas, que el oído humano percibe como idénticas) no formó parte de la práctica musical de Occidente hasta entrada la Edad Media.

En la música de la antigua Grecia, el término se usaba más bien como un sistema de clasificación de la relación entre un tono grave y otro agudo.1 En la Edad Media, el término se usaba para describir dos tonos que sonaban en combinación, y en el Renacimiento el concepto se expandió para denotar tres tonos sonando juntos.

El Traité de l’harmonie (1722), de Rameau, fue el primer texto acerca de la práctica musical que incluía el término «armonía» en el título. Sin embargo, no significa que esa fuera la primera discusión teórica acerca de este tema. Como todo texto teórico (particularmente de esta época), se basa en la observación de la práctica; Rameau observa la práctica musical de su época y elabora algunas reglas, otorgándole una supuesta validez universal. Especial importancia tiene en su desarrollo el fenómeno de la resonancia armónica para la justificación de los distintos elementos. Este y otros textos similares tienden a relevar y codificar las relaciones musicales que estaban íntimamente vinculadas con la evolución de la tonalidad desde el Renacimiento hasta fines del periodo romántico.

El principio que subyace a estos textos es la noción de que la armonía sanciona la armoniosidad (los sonidos que complacen) si se adapta a ciertos principios compositivos preestablecidos.

Desarrollo

Melodía, contrapunto y armonía están totalmente interrelacionadas. Tradicionalmente, la armonía funciona como acompañamiento, armazón y base de una o más melodías. La melodía (dimensión horizontal de la música) es una sucesión (en el tiempo) de sonidos pertenecientes a acordes, que son enriquecidos con otros sonidos que adornan y suavizan, y que producen efectos expresivos, complementando a los anteriores gracias a las sutiles relaciones que entablan con los acordes en que se basa esa melodía (integrándose perfectamente con la armonía).

 Armonía tonal o funcional

Aunque resulta incómodo intentar una definición de tonalidad, podemos decir que es un sistema de organizar las alturas de los sonidos, que imperó durante unos tres siglos como sistema único, siendo usado por barrocos, clásicos y románticos.

Pero esto no nos dice lo que es la tonalidad. Lo que caracteriza fundamentalmente la tonalidad es que en este sistema las alturas de los sonidos están sometidas a una jerarquía en las que hay un sonido principal del que dependen todos los demás que, a su vez, no tienen especial significación salvo por su relación con el principal.

Pero hay algo importante además, y es que el sonido principal puede ser en principio cualquiera. Esto es, una altura dada puede corresponder a un sonido principal en una obra y esa misma altura ser un sonido subordinado a otro principal en otra obra. Es decir, el sonido principal no es tanto un sonido sino una función que recae sobre un sonido.

Por ello el nombre de armonía funcional (de la función que cumple cada sonido) es más idóneo que el de armonía tonal («armonía de los sonidos»).

 Tensión y reposo

Desde hace varios siglos se descubrió que algunas combinaciones de acordes producen una sensación de tensión y tendencia al reposo. Algunos acordes, en un determinado contexto, tienen un sentido conclusivo y otros un sentido transitorio (aunque en realidad esto es relativo y depende de su relación con el conjunto de la composición ). En la música académica europea, desde el final del siglo XVII hasta comienzos del siglo XX, hasta el oído menos cultivado puede distinguir cuándo está próximo o distante el final de una frase musical.

La armonía tradicional de parte del estilo prebarroco, barroco, clásico y romántico se conoce como armonía tonal, ya que está basada en el sistema tonal, teniendo una fuerte función estructural, siendo determinante en la forma musical de una determinada composición.

A partir del romanticismo musical (siglo XIX), empieza a utilizarse con más fuerza el valor colorista de la armonía, debilitando paulatinamente la función estructural de la armonía tonal e introduciendo cada vez más modalismos (proceso que culmina con la aparición de compositores impresionistas, nacionalistas y contemporáneos neoclásicos que utilizarán una armonía más libre y modal).

 En la música popular


La música popular más difundida en la actualidad tiene, en su mayoría, una construcción tonal. Esta puede variar en complejidad, y en muchos casos presenta tintes modales. Por ejemplo, es el caso de la chacarera, que a veces usa el modo dórico, o del flamenco, que utiliza el modo frigio.

martes, 6 de diciembre de 2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

JACK BRUCE, EL MEJOR BAJISTA DE LOS ¨60 Y SU INSOLITO BAJO: EL FENDER BASS VI.


  
Uno de los instrumentos más peculiares creados por Fender fue el Bass VI, un bajo de 6 cuerdas, escala corta, cuerdas de calibre ligero, y afinado una octava más grave que una guitarra. Pocos fueron los músicos que adoptaron este instrumento, que se puso a la venta en 1961 y fue retirado de la circulación en 1975 a causa de su escaso éxito comercial.
Pero si por algo merece ser recordado este modelo es porque uno de los pocos instrumentistas que lo usó regularmente fue Jack Bruce: probablemente el mejor bajista de los años 60.
A principios de la década de los 60, la casa Fender ya había creado instrumentos tan extendidos como las guitarras Stratocaster y Telecaster o los bajos Precision y Jazz Bass, perfectas combinaciones de diseño, funcionalidad y robustez. Sin embargo, para la creación del Bass VI, Fender no partió de una idea original, sino que copió el concepto del bajo de 6 cuerdas de la empresa Danelectro, que ya había comercializado un modelo de estas características en 1956. El modelo de Danelectro hizo fortuna entre los músicos country, que lo utilizaban como “tic tac bass”: doblaban el bajo normal con el de seis cuerdas, más agudo que aquel, obteniendo un sonido especial.

El modelo de seis cuerdas de Fender no tuvo la misma suerte. Hasta su retirada del mercado en 1975 se fabricaron menos de 800 unidades. Quizá el motivo de su fracaso fuera que el Bass VI pretendía ser un modelo intermedio entre bajo y guitarra, con características de uno y otra, resultando demasiado ambiguo para encontrar un nicho de mercado lo suficientemente amplio.

Las peculiaridades del Bass VI

 

Las características del Bass VI que lo acercaban a una guitarra eran las siguientes:
  • El cuerpo se asemejaba al de la guitarra Fender Jazzmaster, y era idéntico al de la Fender Jaguar que se comercializaría posteriormente, a partir de 1962.
  • Disponía de tres pastillas, lo que le daba enormes posibilidades sonoras frente a las dos pastillas del Jazz Bass o las dos “medias pastillas” del Precision Bass.
  • Era posible seleccionar las pastillas individualmente mediante tres interruptores.
  • Contaba con una palanca de vibrato, algo impensable hasta entonces en un bajo.
Pero además, se diferenciaba de los bajos ordinarios en:
  • La escala, es decir, la longitud desde la cejilla hasta el puente: 30″ frente a las 34″ de los bajos normales.
  • El calibre de las cuerdas, que eran más delgadas, produciendo un sonido más agudo. El bordón (la cuerda más gruesa) tenía una medida de 0.95, frente a la medida standard de 1.05. En esto se diferenciaba del modelo de 6 cuerdas de Danelectro, que usaba un calibre aún más ligero (0.84 el bordón).
No obstante, las peculiares características del Fender Bass VI también ofrecían ciertas ventajas: la escala corta y el calibre de las cuerdas facilitaban la velocidad en la ejecución, especialmente para tocar solos. Sin embargo, para aprovechar esta característica era preciso acostumbrarse a las medidas del instrumento, dado que las cuerdas y los trastes estaban menos separados entre sí que en un bajo ordinario. En la práctica, eran pocos los bajistas dispuestos a cambiar sus hábitos para aprovechar las características del Bass VI.


 

Jack Bruce

 

Pero Jack Bruce no era un bajista cualquiera. En su juventud había recibido formación musical clásica, y tocaba contrabajo, cello, piano y armónica. Sus gustos musicales le inclinaban hacia el Jazz, lo que le hizo abandonar sus estudios de música clásica. Tras establecerse en Londres a principios de los 60, se incorporó a Blues Incorporated, el grupo de Alexis Korner, pionero del Rhythm’n'Blues británico. En esta época, Bruce tocaba el contrabajo.
En 1963, Graham Bond, miembro de Blues Incorporated, abandona a Alexis Korner y se lleva con él a Jack Bruce y al batería Ginger Baker, futuro compañero de Bruce en Cream. Con el grupo de Graham Bond, además de seguir tocando Rhythm’n'Blues con raices en el Jazz, Bruce y compañía empiezan a participar en sesiones de grabación para otros artistas, con lo que obtienen unos ingresos adicionales. Es entonces, alrededor de 1964, cuando Jack adquiere el Bass VI, un modelo sunburst (como el mostrado en la imagen) mucho más manejable que el contrabajo, y más versátil para las sesiones de grabación.
¿Por qué se decidió Jack Bruce por este insólito modelo de bajo?
Probablemente influyeron en la decisión la posibilidad de tocar solos (más habituales en el Jazz que en el Pop) y las posibilidades que ofrecían las tres pastillas, lo que le permitiría cambiar el sonido para tocar Jazz y Rhythm’n'Blues o sesiones para otros artistas. En cuanto a la necesidad de adaptarse a las medidas del instrumento, no debía ser un gran problema, pues Bruce ya había pasado del cello al contrabajo con anterioridad.

Jack Bruce con Graham Bond

 

Durante 1965, Jack Bruce graba dos álbumes con el grupo de Graham Bond, la Graham Bond Organization: The Sound Of ’65 y There’s A Bond Between Us. En ambos alterna el contrabajo con el Bass VI, y en ellos puede apreciarse su sonido, algo más apagado que el de un bajo ordinario. Obviamente, también puede apreciarse la técnica de Bruce, cuyo modo de tocar era calificado por su compañero Ginger Baker como “too busy” (demasiado ocupado, demasiado activo)1. En realidad , la banda de Graham Bond carecía de guitarrista, y esta carencia era suplida por el bajo de 6 cuerdas de Bruce. Así lo contaba el propio Graham Bond en la revista musical Melody Maker en marzo de 1965: “Hablando de sonidos, decidimos romper con la guitarra solista. Jack Bruce, con su guitarra baja de seis cuerdas, consigue un sonido que es virtualmente una guitarra. Toca solos inverosímiles y también es un fabuloso contrabajista. Su modo de tocar la harmónica y cantar también son de lo mejor”

El origen de Cream

 

Con su Bass VI como instrumento principal, Bruce toca también durante un tiempo con los Bluesbreakers de John Mayall tras ser apartado del grupo de Graham Bond por sus continuas discusiones con Ginger Baker. En los Bluesbreakers coincide con el guitarrista Eric Clapton, que no olvidará la forma de tocar de Bruce. Esto ocurre a finales de 1965. Pero durante los primeros meses de 1966, Jack Bruce cambia su puesto en los Bluesbreakers por los más comerciales Manfred Mann. Con ellos graba el single Pretty Flamingo, nº 1 en las listas inglesas y en el que toca el Bass VI. Se cuenta que en las sesiones con Manfred Mann Bruce apenas ensayaba previamente, pero tampoco fallaba una nota.
En el verano de 1966, la suerte cambia radicalmente para Jack Bruce, que pasará de secundario de lujo a figura de primera fila. Ginger Baker convence a Eric Clapton para formar un grupo juntos, y este insiste en contar con Jack Bruce en el bajo. Así nace Cream, el primer supergrupo de la historia, tres virtuosos compenetrados magistralmente en lo musical, a pesar de que Baker y Bruce apenas se soportaban mutuamente.

En Cream, Bruce goza de cierta libertad creativa, y en directo los tres músicos realizarán largas improvisaciones que les permiten experimentar con su instrumento. Bruce empleará su viejo Fender Bass VI, que para entonces ya muestra bastantes señales de uso, pero sigue siendo el instrumento principal de Jack, con el que graba el primer album del grupo, Fresh Cream (1966).

Pintura psicodélica

 

 


En marzo de 1967, Cream se encuentra en plena ascensión. Para promocionarse en América, se embarcan en una serie de conciertos organizados por el Disc Jockey norteamericano Murray The K. Para la ocasión, los instrumentos del grupo son decorados por el equipo artístico The Fool (Simon & Marijke). La Gibson SG de Eric Clapton y el Fender Bass VI de Jack Bruce son pintados a la moda psicodélica.
Pero esta renovación del viejo Bass VI de Bruce, en vez de darle nueva vida, va a suponer su retirada de la circulación. La pintura se cuela en los circuitos electrónicos del instrumento y Bruce toma la decisión de sustituirlo. Pese a todo, en algunas actuaciones televisivas sigue utilizándolo durante un tiempo por simple cuestión de imagen.
Para entonces, Jack Bruce ya es considerado el mejor bajista pop del mundo, y de ello dan fe tanto el álbum Fresh Cream como las actuaciones en directo del trío. Pero el viejo Bass VI ya no verá los días de mayor gloria de Cream. Su sustituto será durante unos meses un Danelectro Longhorn de 4 cuerdas y escala corta comprado en Nueva York. Pronto será reemplazado a su vez por un Gibson EB-3 de 4 cuerdas y escala corta con el que Bruce terminará de definir su sonido más característico a lo largo de 1968.

 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Entrevista con el bajista Marcelo Torres






Por Gonzalo Tiniva

Respecto a Marcelo Torres solo puedo referirme con grandes palabras, ya que no solo es un músico brillante sino que todo parece indicar que se trata de un gran espíritu, digno de admiración y respeto. Esta entrevista, la que gentilmente nos concedió en una nostálgica mañana porteña, señala permanentes indicios de su profundidad artística, intelectual y humana.
 
Rayuela: ¿Cómo va “Contructor de Almas”? (el nuevo disco solista de Marcelo Torres)
Marcelo Torres: ... te decía, empecé a grabar en Panda y después con el tema de la devaluación y todo eso tuve que parar pero ahora estoy en otro estudio, que por suerte, me da otro espacio, el dueño se llama Álvaro Villagra que es el dueño del Abasto y es un estudio importante, así que empecé a grabar otras cosas. En el verano grabé algunasecie de situación intermedia, empecé a tocar con los dedos por Stanley Clarke, porque hasta que supe de él, tocaba con púa, como Squier, tucunk tucunk tucunk, jaja, viste? era impresionante, a mí me encantaba y después cuando lo escuche a Clarke te digo que... no sabía como hacer, yo no lo podía creer que ese tipo tocara con los dedos, ¿como hacía? la verdad que fue un tormento para mí, pero por otro lado te doy un ejemplo que lo uso generalmente como especie de cuentito con los alumnos o quien necesite que le de un consejo, les digo: yo pensé que iba a ser imposible tocar con los dedos cosas ahí que me faltaban y ahora empecé a mezclarlo, aunque va todo despacio...
Rayuela: Trabajar con música instrumental y más con temas propios,  es algo que en Argentina se hace muy difícil...
M. Torres: Claro, porque viste que en el rubro más de tango y eso hay mucha movida pero generalmente a los compositores de tango como que se les pone más difícil que si hacen tangos conocidos y demás, porque siempre es una referencia para la gente escuchar temas conocidos, pero bueno, cada uno va eligiendo.
Rayuela: Y es un poco parecido a lo que pasa con los standards de jazz ¿no? Además de que se trata de una vieja discusión... que elegir a la hora de tocar
M. Torres: Sí, es cierto, aunque diferente también, porque los standards fijate que con el tiempo los norteamericanos que son los que más manejan el lenguaje de jazz, principalmente digamos, van incorporando temas de compositores por llamarlos de alguna manera más contemporáneos; los van como insertando en el repertorio clásico, entonces hay una renovación aunque siempre haya standards standards y como temas originales que se van haciendo de a poquito standards también, que en el tango no pasa tanto, es más difícil, si bien cada tanto aparecen, como pasa por ejemplo con los temas de Eladia Blázquez que ya se incorporaron temas de ella como dentro del repertorio popular, o de Cacho Castaña con el Café la humedad y demás, pero tampoco llegan a tener esa cosa que la gente los agarra al toque, como con los más conocidos.
Rayuela: Lo que me decís me hace pensar un poco en el disco de Herbie Hancok “New Standards” (donde interpreta tema de artistas como Nirvana o The Beatles), lo que por cierto es muy interesante.
M. Torres: Sí y ahí se produce la situación inversa, un músico que viene del jazz y que conformó el repertorio de standards con su música, se atrevió a tomar repertorios nuevos con música no solo del jazz, como la de Nirvana o Peter Gabriel, y la incorpora a su repertorio y manera de tocar; y eso está buenísimo, por eso tenemos que en el mundo del jazz hay mucho movimiento, quiero decir, hacia delante, hacia atrás... para todos lados...
Rayuela: Una especie de metamorfosis
M. Torres: Exacto, una metamorfosis que ocurre con músicos nuevos y también con los sobrevivientes de la era del be bop, como hablábamos de Herbie Hancock, que se mantiene vigente y ni se sabe la edad que tiene, pero siempre está, es una cosa increíble...
Rayuela: O como pasó con Miles Davis mismo...
M. Torres:  Bueno, ahí está, como con Miles, que para mí son ejemplos. Esa calidad de músicos o de artistas me influyen y marcan de una manera impresionante porque digamos que son los sonidos que más me gustan, Miles es un tipo que podría haber terminado su vida con una sola forma y mirá, fijate que incluso por ahí Dizzie Gillespie no hizo lo mismo...
Rayuela: Es cierto.
M. Torres: Aunque son contemporáneos ellos, pensá que generaron un poco lo que fue la música de jazz que sigue hasta este tiempo, influenciando a todo el resto y sin embargo Miles es un tipo que aparte hizo otra revolución, allá por el ’85 ’86 el tipo empezó devuelta, se olvidó del jazz como se lo conocía hasta entonces y todos esos músicos que volvieron a tocar con él, tipo Mike Stern, Scotfield, etc. ahora son... me lleva a pensar en que si empezás un poco a ver los músicos, artistas, de este momento, todos conservan como una especie de conexión, uno tocó con uno, ese con el otro, y con el otro, vienen todos de alguna manera o con Miles o Bill Evans, Coltrane...
Rayuela: Claro, digamos que Kind of Blue es el ejemplo de lo que estás diciendo
M. Torres: Sí, claro, y esta bueno eso... y acá en cierta manera pasa también, no con unos monstruos como esos pero...
Rayuela: Digamos que vos sos un ejemplo de eso también, porque has tocado con tipos de todos los géneros...
M. Torres: Ehhhh, bueno, o sea, sí, estamos hablando de una persona que... yo hago lo que puedo...
Rayuela:  Bueno, pero sos muy versátil Marcelo, estuviste con gente del rock como Spinetta, con gente como Vitale o del tango como Adriana Varela...
M. Torres: Sí, son géneros totalmente opuestos, diferentes...
Rayuela: Y con RM SUR (prestigiosa banda de jazz)
M. Torres: Bueno, también toqué, no se si sabés, en el Teatro Colón presentando la obra Metrópolis, obra contemporánea, que fue la música de dicha película...
Rayuela: Sí, me contaste una vuelta que hablamos y mencionaste que se llegó a hacer en Japón incluso...
M. Torres: Claro, bueno, se hizo en varios lados, pero se hizo una presentación muy importante en Barcelona con un seleccionado de músicos de todo los lugares donde se había tocado la obra y ahí fui seleccionado como el bajista... se ve que fui el mejor bajista... que tocó esa obra... jajaja, pero para mi fue una gran experiencia, primero tocar en el Colón, donde nunca imaginé que iba a tocar y menos con bajo eléctrico, fue raro; pero es como que las cosas se van dando y bueno, además era una obra difícil, pero por suerte lo pude hacer, además lo hice bien y me llamaron de vuelta, así que fue muy bueno.
Rayuela: Ya que nos contás sobre como se han ido dando las cosas, podrías hablarnos un poco de tus orígenes, de cómo te acercaste al bajo, de Tantor....
M. Torres: Mirá, empecé tocando guitarra española a los nueve años y a los doce en la secundaria de otra forma, porque aunque en la primaria ya venía tocando, en realidad desde los cinco, ya en  primer grado participaba en todas las movidas culturales del colegio, pero no tocaba nada, cantaba y eso, pero cuando empecé a estudiar guitarra a los nueve, tuvimos un grupo de música folclórica, obviamente, lo que pienso que es interesante porque soy un músico que cuando hablo con gente se imaginan que estudié no se en donde, afuera, etc. pero tengo una raíz folclórica muy fuerte, entendés, yo no tuve ni en la adolescencia ni tengo en estos tiempos, tanta necesidad de ir a estudiar el repertorio folclórico o ir a ninguna parte de Argentina a estudiar nada de eso porque al folclore lo viví como parte de mi cultura si bien es un folclore distinto porque no vivía en el campo pero mis viejos sí, ellos son del campo, mis abuelos también, entonces lo tengo incorporado y ojo que no eran dueños, eran gente que laburaba y yo iba a veces pero la verdad que no me gustaba, o sea me parece que es una cosa que viví de una manera muy real, nada más que no me fui a la puna a ver que sonidos hay, el cancionero argentino me lo sabía, más en esa época que era la única relación que tenía con la música, no conocía otras cosas y era a lo que podía acceder además que podía tocarlo, porque agarraba una guitarra y me acompañaba o lo hacía un amigo, tomábamos cualquier cancionero de folclore, todo el tiempo, entonces con los años capaz que uno se pone a tocar rock o jazz y de golpe aparece algo y decís, ¿esto de donde lo saqué? ¿Me entendés?
Rayuela: Sí, es increíble, más cuando se trata de cosas que uno va incorporando de chiquito.
M. Torres: Claro, es como una impronta... así que eso fue a los nueve años, pero cuando empecé la secundaria me encontré con uno de los músicos que tocaba conmigo en la primaria, así que ahí armamos un grupo y empezamos a tocar rock y esa es otra de las cosas, eso era por el ’72 y hacíamos temas de Led Zeppellin, Deep Purple, música que en ese momento estaba en ebullción, como todo el rock británico, que era muy fuerte, aunque para mí en ese tiempo y me río de las cosas que pensaba porque fui cambiando de ideas, pero pensaba que Yes era como música sinfónica, aunque no estaba tan errado, pero no me gustaba, yo decía, esto es música clásica, no sé, a mi me gustaba el rock pero más duro, y también de acá, aunque después te vas enterando lo que es la coyuntura política y como hay momentos en lo que por una cuestión económica el país está más internacionalizado, porque en ese momento no existía la globalización, o quizás sí, pero uno no se daba cuenta; había mucha producción nacional y mucho consumo de nuestra música, de hecho había fábricas de instrumentos nacionales como va a ocurrir ahora, no se hasta cuando o hasta que vuelva a cambiar la movida económica, etc. así que en ese momento la situación era esa, que por mi parte yo no encontraba la diferencia entre Zeppellin y Vox Dei, por más que existiera, en el sentido de que para mí eran igual de importantes, iba a los conciertos, que había que esforzarse más para ir, porque no era una cosa tan masiva, si bien eran relativamente conocidos los grupos, no era tan fácil acceder, horarios raros, trasnoches y había que movilizarse con cuidado, no era una época tampoco muy fácil para andar por la calle, si bien no era el tema tanto de la inseguridad como se ve ahora, pero había viste esas sanatas... yo vivía en Caseros y tenía que llegar a las dos o tres de la mañana,  lo que no era fácil...
Rayuela: ¿Y en esas bandas tocabas guitarra o bajo?
M. Torres: No, ya tocaba el bajo, empecé... era muy raro, porque obviamente como venía de la guitarra y este pibe tocaba mejor que yo porque el venía estudiando de hacía mucho más, entonces yo tenía una guitarra vieja con un encordado muy grueso, 011 era, así que empecé a tocar con las cuatro cuerdas de arriba como si fuera un bajo, medio como la guitarra, entonces hacía un cejilla y era medio blang blang blang, jaja, tipo Nirvana, era como un bajo medio así raro, tónica y quinta pero no tocado con un concepto de bajo, sino medio como guitarra pero ecualizado más grave, aparte obviamente los dos en el mismo equipo, bien así, crudo.
Y lo que paso es una cosa interesante que ahora también ocurre, lo que pasa que uno se aleja un poco de toda esa cosa tribal de los grupos por lógica del crecimiento y el trabajo, pero imaginate, éramos tres pero éramos once, como una banda de montón de gente en la que todos asumen una responsabilidad para con el grupo y van siempre a todos lados, hasta que bueno entre esa gente apareció uno que consiguió un bajo no se en donde y me lo trajo para que yo tocara, me lo prestó y empecé a tocar en un bajo, y de ahí hasta ahora, pero ese fue el comienzo.
Rayuela: ¿Y cuando aparece el jazz?
M. Torres: Y... dejame acordar...es un proceso bastante lógico, creo que por el ’74, casi te diría, como a un nivel mundial, en cierta manera con otros músicos y géneros, si ves las carreras, se fue dando ese cambio... en el ’76, empecé a tocar en una banda que se llamaba Paulatino, en Villa Luro, y ahí, con esos chicos empezamos un poco con otras coas, porque por mi parte venía escuchando desde el ’73, ese rock medio cuadrado y yo era un cuadrado, me gustaba una banda que se llamaba Avalancha, también Polifemo y de ese rock furioso me fui introduciendo al rock sinfónico, empecé a escuchar a Génesis, Yes, principalmente el británico, King Crimson y después esa música tuvo como una expansión mundial con grupos de Italia como Premiata For Enia Marconi o Gentle Giant que era norteamericana, pero todo relacionado y en esa función ya empiezan a aparecer otros elementos, Frank Zappa, etc. así en el ’76 cuando empecé con esta banda de Villa Luro, ahí empezamos a tocar ya una música más rara, viste, como que ya empezaba a sonar Mahavishnu Orchestra, una banda de Larry Corriel, Eleven House, escuchábamos algunas cosas de los Braker Brothers... estaban todos en una transición, fijate por ejemplo Zappa que es un tipo que toca rock, pero estaba incorporando elementos modernos, de hecho es un gran creador en la música contemporánea...
Rayuela: Es ir de Freak Out a London Simphony Orchestra
M. Torres: Claro, tiene esa cosa, que yo no lo sabía pero como seguidor de su música me empezaba a interesar cada vez más en esos elementos que todos ellos estaban introduciendo y sin querer te vas adentrando en una cosa nueva que posteriormente, sin darme cuenta, fui desarrollando, o bueno, descubriendo por mis medios... y así de a poquito empezó eso, me acuerdo que conseguí un disco de Chick Corea, Friends,
Rayuela: El que tiene a los pitufos en la tapa...
M. Torres: ...Ja, sí, ese, y bueno ya de ahí ¿viste? es como que hay como un momento, justamente ese momento que se llamó el jazz rock, allá por el ’76 o 77 cuando aparece el disco de Jeff Beck, ese Bow to Blow, un hito en esa fusión, y aparecen los primeros discos de Billy Cobham solista, Spectrus, ¿viste lo que son esos discos?
Rayuela: Y ya que nombras a Corea, en esa época se viene Return to Forever.
M. Torres: Claro... y Weather Report, esos discos son de por ahí por el ’76, o sea que nosotros, obviamente, como siempre recibíamos un poco tarde, aunque supongo que habría gente en la Argentina que recibía la información al día, pero no era mi caso, porque también para recibir la información al día hay que estar como en una estructura que te permita acceder a eso.
Rayuela: Además que entonces era mucho más jodido, ahora hay mucho más acceso con todo el tema de internet y demás...
M. Torres: Claro, tenés mucho para ver, profesores de música, libros, o sea, por lo menos hasta antes de la devaluación, todo el mundo tenía acceso a instrumentos, ni hablar de internet, claro, pero en esa época había que tener así como una gran vocación, ganas de investigar, por ahí, por allá, tal tipo tiene tal disco...
Rayuela: Pero a veces es un placer aparte, el hecho de que cueste más conseguir las cosas, cuando lo tenés se valora de otra forma.
M. Torres: Sí... pero es relativo, te digo que en el momento en el que lo estás transitando, en ese tiempo, no sos conciente de eso, no podés hacer una comparación porque, mirá, yo quizás hubiera preferido que fueran estos tiempos, ¿me entendés? y son como momentos que a uno le tocó vivir y chau, no es ni mejor ni peor, bah, creo que es mejor ahora que un pibe si quiere estudiar bajo o guitarra mira y hay cinco profesores, uno para el sur, otro en el norte y puede decir ¿donde voy? estudio ahí, o me cambio, varias opciones y todas son buenas, hay un curso, una clínica, acá el que pudo ir a Estados Unidos a estudiar fue, etc. es decir que me parece más interesante que ocurra eso a que uno tenga que luchar con una adversidad, etc. aunque, obvio que en el momento que me paso eso no había otra opción y uno va forjándose según como le va la cosa pero... en mi caso, te digo, no tenía otras opciones.
Rayuela: Volviendo a la historia...
M. Torres: ... sí, bueno, toqué con Pollo Raffo, lo conocí en el ’79 y ahí eso me sirvió mucho, no se si alguna vez se lo dije, pero como el ya venía de una formación más formal musicalmente hablando me acuerdo que la primera vez que nos juntamos ya me dio una pila de fotocopias de partituras... y yo leía música, pero no había tocado nunca con una banda que trabajara de esa forma, así que ya ponerme a estudiar esas partituras me permitió crecer en algo, aparte mi interés cuando entro en un proyecto, ya sea así de cualquier índole, digamos dentro de lo respetable, es que pueda aprender algo, hay cosas que viste, me proponen a veces, que yo las elijo o no, según, independientemente del tema económico y demás, que uno también tiene que medir en algún momento, pero creo que es un poco así, siempre me interesó aprender algo de los proyectos en los que vaya a formar parte, aunque en lo económico con la música en esa época cero, todo esto que te estoy contando lo iba viviendo paralelamente a una vida “civil” que incluía laburar, trabajé desde los doce años, pero en una fábrica, y hasta los dieciocho, desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde, era como otro mundo... 

 

 
Rayuela: ¿Y siempre de todas formas te hacías un tiempo para la música?
M. Torres: Sí, y también estudiaba; hice toda la secundaria, laburaba de día, estudiaba de noche y era músico. Así a los dieciocho me recibí de perito mercantil y no podía trabajar en una fábrica, entonces me cambié y obviamente arranqué de cadete en una oficina, donde al poco tiempo empecé a crecer de alguna manera y pasé a lo que se llama “Trainer” que es como una categoría de aprendiz, en una exportadora de cereales donde estuve hasta al año ’81 y ya después no daba para más porque laburaba muchísimo de músico y esa empresa me había ayudado mucho, era una empresa alemana en la que ya no estaba con toda mi cabeza así que renuncié; te digo que ellos me ayudaron un montón, con equipos, el contrabajo, ah, en el medio empecé a estudiar contrabajo en el Manuel de Falla, así que hice muchas cosas en ese tiempo, pero no tenía un rato libre siquiera, en eso tuve como una frustración, porque para mí el día del estudiante no existió, no tenía feriado y cuando todos iban para allá yo venía para acá, tenía que laburar y el tiempo que tenía era para tocar, mi relación era generalmente con gente que tocaba conmigo porque no tenía mucho vínculo con compañeros que no sean músicos, pero no era una elección arbitraria...
Rayuela: Claro, era una consecuencia...
M. Torres: ... y sí, viste que vas a la escuela y todos hablan de algo y... ¿de que me perdí muchachos? pero bueno... era así.
Rayuela: Hiciste mención a Weather Report, justamente por eso te pregunto lo siguiente, es muy difícil en lo bajistas de hoy, después de Jaco Pastorius despojarse de esa influencia, no sonar a Jaco, como lo que pasa con Miles y los trompetistas, por lo tanto, ¿como viviste vos eso?
M. Torres: Sí, entiendo lo que me decís, lo que pasa es que mirá mi situación, yo venía tocando, y el bajista de mi vida era Chris Squier, o sea un músico de rock, el bajista de Yes y mi clic con el jazz y la fusión no lo produjo Jaco, sino Stanley Clarke...
Rayuela: Otro monstruo...
M. Torres: Sí, pero es anterior a Jaco, digamos, yo lo conocí antes, entonces estuve como en una esp
y sin embargo empecé y lo cómico es que muchos alumnos piensan que tengo como un don, que toco así porque no se qué, y para mí era imposible tocar con los dedos y empecé de a poco, empecé, empecé y al final salí adelante con eso, pero tuve que laburar un montón porque era una cosa que conceptualmente no lo tenía en mente, hasta ese momento todos los bajistas que yo había escuchado tocaban con púa, además de que escuchar a Stanley Clarke fue una cosa... estrepitosa, porque era increíble lo que tocaba...
Rayuela: ¿Armónicamente digamos?
M. Torres: ...armónicamente fue más con Jaco, Clarke en cambio me resultaba más “virtuoso” encima tocaba el contrabajo, para mí en su momento fue el músico que yo quería igualar, en todo caso, no en el estilo o el género, sino más bien en su manera de tocar y después sí apareció Jaco, con quien me relaciono más musicalmente y no tanto a nivel técnica, aunque obviamente toque fretless, saque todo lo que pude sacar de él, etc. pero no me parece que yo toque en la onda de Jaco... pero así como hablábamos de Miles antes, creo que Jaco tuvo su gran aporte a la música primero por ubicar al bajo en un lugar individual con respecto a los otros instrumentos y segundo, que es algo que sin querer yo venía un poco en esa dirección, te quiero decir, por lo menos lo vi plasmado en un músico que tocaba el bajo, que tocaba música de Bach, rock, jazz, le gustaba el blues...
Rayuela: Otra apertura digamos...
M. Torres: ... es que él era un músico que por lo menos nos traía esa nueva noticia porque en realidad uno no sabía de eso hasta ese momento, no es como ahora que ves una nota desplegada de cuatro hojas que sale en la Guitar Player, aparte yo no sabía inglés, es decir, es muy difícil enterarse, hay muchas cosas, que por ahí si yo hubiera leído una nota de Crhis Squier me decía todo lo que el tipo hacía, que en realidad el escuchaba otras músicas, todas cosas que uno no sabía, yo me hacía una idea musical, imaginaba algo, una fantasía...
Rayuela: A veces hasta ni la cara del músico conocés...
M. Torres: Claro, mirá, con Jaco me pasó algo en ese sentido, dramático, porque yo no lo había escuchado y leía comentarios del tipo “un bajista que hace sonar el bajo como un piano Rodhes” me quedó grabado y me pasaba días pensando como hacer sonar un bajo de esa manera, es como una consigna, imaginate que a vos te dicen que hay un tipo que hace los reportajes de espaldas y colgado, jaja, te vas a preguntar, ¿para qué y por qué eso? entonces hasta que pude escuchar a Jaco me pasé un largo tiempo imaginándome como sonaría... de hecho el primer disco que pude escuchar de él lo conseguí en el centro así de casualidad, porque era en realidad de Pat Metheny, Bright Size Life.
Rayuela: El primero de Pat
M. Torres:  Claro, en vinilio.
Rayuela: Bob Mose en percusión, era un trío...
M. Torres: Así es, un trío, que yo lo compré por Jaco, aparte decía chiquitito así “Jaco Pastorius” y bueno ahí lo escuché por primera vez y fue impresionante, era como una revelación, ya te digo, otro concepto, otra mirada, un músico blanco, otra formación, porque el músico negro tiene como muy arraigado el blues y el funk y Jaco, norteamericano medio, otra visión musical, que a mí en ese sentido me influenció mucho, claro que sí, cosas que yo enseño actualmente derivaron de cosas que saqué de Jaco, eso ni hablar, pero para mí lo más importante de Jaco fue su aporte de músico que incorpora todas las músicas a su mundo, y creo que eso es lo que más admiro de él, me encanta eso y sigo escuchando su música y discos, toda la fusión con lo étnico, viste que puso los steel drums y las congas, percusión y por ahí en el medio salía con un bajo distorsionado, cosas de Hendrix, Bob Marley o los Beatles, bueno y su música, increíble.

Rayuela: Hablando de música étnica, muchos de tus temas están ligados a esa clase de música, al jazz modal, me refiero al dúo con Pablo La Porta (prestigioso percusionista), hermosa música realmente
M. Torres: Tocamos el sábado pasado con Pablo, impresionante, mucha gente, más de mil personas, la verdad que increíble, también en Palermo para 15.000 personas, esa vez fue demoledor...
Rayuela: Ahí estuve y la verdad que sí, fue muy emocionante.
M. Torres: Gracias, y para nosotros fue rarísimo tocar ante tanta gente porque es un proyecto que muchos no lo conocen...
Rayuela: Además estamos hablando de una formación inusual, una música experimental orientada de alguna manera hacia la llamada World Music, de una riqueza y versatilidad inquietante
M. Torres: Bueno es que es eso... fijate como salió todo encima, ese proyecto surge como una cosa por encargo prácticamente, porque justamente con Pablo tocamos en el Teatro Colón cuando fue lo de Metrópolis, que era un concierto con una orquesta de dieciséis solistas y entre ellos estaba Pablo La Porta, Pino Marrone (histórico guitarrista argentino, fundador de Crucis y profesor en el Guitar Institute de Los Angeles) pero digamos que era una obra bastante compleja, y ni tuve tiempo de ver quienes eran los otros músicos, la verdad, no sabía quienes eran, así que iba y hacía mi parte, estaba muy concentrado en eso y entonces surgió la posibilidad de ir a tocar Metrópolis a Paris, me llama una directora de un teatro de París y me dice “queremos contratarte para que vengas a tocar Metrópolis acá y lo vamos a contratar a Pablo La Porta también” me acuerdo que la mina me dice “hay un festival de música para la juventud” o algo por el estilo, que se hacía en la Ciudad de Le Musique, que es una especie de barrio y proyecto cultural en París, y  me propone: “por ahí pueden organizar algo entre los dos, entonces vienen, tocan con la orquesta y además hacen un concierto ustedes” así que imaginate, para nosotros era buenísimo, así que ahí nomás empezamos a ensayar y a ver como íbamos a preparar ese show, hasta que por motivos económicos no se que pasó y no se hizo eso, pero aunque no fuimos al evento, seguimos tocando y pese a haber sido una gran frustración porque la idea era tocar allá, seguimos y al final debutamos en Tribulaciones, Club del Vino y después en diferentes eventos, inclusive tenemos proyectado grabar este año... 

 

 
Rayuela: ¿Para cuando podría llegar a ser eso?
M. Torres: Hay un pibe que nos ofrece el estudio y todo, así que es bastante posible que en dos o tres meses tengamos el disco.
Rayuela: Sabés que hace poco hablando con Luis de La Torre, él me contaba que tenía mucho material, de la época en que aún Guillermo Arrom no se había ido para España; y que pensaban sacar un disco en vivo ¿que hay de eso?
M. Torres: Sí, bueno, eso la verdad que el que lo maneja es Luis, yo soy amigo de él, tocamos toda la vida, justamente con el tocábamos con Pollo Raffo, así que es un amigo, pero el proyecto RM Sur lo maneja él, si bien me pregunta sobre las cosas que vamos a hacer y bueno, en el caso del disco ese sí, creo que ya está el material listo, hicimos muchas grabaciones y hay cosas piolas, pienso que en cualquier momento puede surgir.
Rayuela: Mencionaste a Zappa, que hay del tema Black Page, que tengo entendido que lo están tocando con Pablo La Porta
M. Torres: Sí, bueno yo toqué una vez de invitado, por esa época en que lo conocí a Pablo, un concierto en el Teatro San Martín y toqué Black Page que es una obra también muy difícil...
Rayuela: ¿Tocaste la línea melódica en bajo?
M. Torres: Sí, todo, hice un solo y toda la melodía, casualmente relacionado con eso, ¿viste Paralelo 33, el grupo de P. La porta? ellos fueron al festival a Francia y Pablo me llamó para pedirme si yo tenía un tema medio latino o algo así, entonces yo le compuse un tema y bueno, lo tocaron allá en Francia...
Rayuela: De los temas tuyos, me gusta mucho Jaco’s Blues...
M. Torres: Jaa, sí, obviamente es un tema a Jaco… generalmente todos los temas que hago tienen algún punto de inspiración o surgen a partir de algo en lo que venía pensando y bueno le dediqué uno Jaco y ya fue...
Rayuela: Justamente en Palermo hiciste mención a ciertos títulos que ponías provisoriamente como el de Kalimba’s Song
M. Torres: Y no, el tema era con Pablo tocando Kalimba y eso fue lógico.
Rayuela: Un viaje por todos los ritmos latinos posibles....
M. Torres: Sí, pero eso te digo que para mi no es forzado, porque pertenecemos a América Latina y aunque no es lo mismo el que te toca chacarera u otras músicas latinas, de alguna manera esta todo relacionado directamente con la música africana y cuando te metes en el mundo del bajo, el bajo es ritmo, entonces aparece el tumbado, la bossa, el samba brasilero, etc.
Rayuela: Te he escuchado hablar del seis ocho africano también
M. Torres: Claro, también, porque es como que el bajo en realidad tiene una gran ventaja o desventaja, depende como se mire, porque es un instrumento muy nuevo, teóricamente, al menos en comparación con los otros y es necesario conocer todos los estilos posibles, o sea, dentro del rock, el blues, el jazz, el funk, lo latino, la fusión, latin jazz, folclore, tango, ya hoy en día te encontrás con muchas bandas actuales que incorporan todos esos elementos, así que necesitás por lo menos tener una referencia, no conocerlos a la perfección pero un poco tenés que conocer.
Rayuela: Algo de eso pasa con la música de Lito Vitale, que él es de incorporar elementos de géneros bien distintos, ¿como trabajaste con él en ese sentido?
M. Torres: Y sí, fue así, con Lito en cierta manera tenemos un background o historia musical bastante parecida, aunque obviamente que él es un tipo muy reconocido, pero pienso que en lo profundo de nuestra relación musical esta eso y fue muy bueno, fue una época en la que la verdad que lo disfruté mucho, fue muy importante y me sirvió para crecer, para asentarme más y en lo que yo hacía, la música de Lito fue como un contorno en el que pude explayarme con mucha libertad y eso fue muy bueno.
Rayuela: ¿Cómo era trabajar con él en cuanto a lo estricto o no que era para la interpretación, estaba todo escrito o había mucho espacio para la creación de cada músico?
M. Torres: No, no había nada escrito, yo hacía mis arreglos de bajo y en general toda la música dentro de lo que es el proyecto Lito Vitale, claro que podía haber obviamente sugerencias, pero lógicas, porque era su música; podía pedir determinada performance pero más o menos era como un lenguaje muy cómodo para mí.

 

Rayuela: ¿Ycon los Socios del Desierto?
M. Torres: Y con Spinetta también, fue muy bueno, porque justamente después de tocar con Lito Vitale y toda una especie de cosa muy buena con él, era muy difícil para mí decidir hacia donde ir, primero porque en cierta manera cuando salí del cuarteto de Lito, sacaba mi primer disco que se llamaba Dad Blue y en ese momento mi interés era desarrollar eso pero apenas termino con Lito, me llaman para tocar con Adriana Varela, a través de Esteban Morgado, que es un amigo mío, quien dirige el grupo, así que me pareció interesante porque yo no había tocado tango así más bien tradicional, viste para mí tradicional pero para los tangueros no era tradicional, pero bueno, la manera de acompañar, el tema de conocer un poco la onda como acompañar en tango, saber un poco los diferentes ritmos de tango, los clichés, etc. y me pareció que en ese sentido iba a aprender algo. Y después surgió lo de Spinetta, que fue a través de otro amigo, Ciruelo Cabral, un dibujante, que hizo la tapa de Dad Blue y de la película que hizo la música Aznar, él me presentó a Spinnetta y estuvimos hablando un rato, entonces pasaron dos o tres meses y me llamó para tocar, así como para zapar con Wirtz el baterista y así surgió, estuvimos unos cuantos meses tocando hasta que en un momento se confirmó que iba a ser un grupo en concreto y ya de ahí estuvimos tocando un montón de tiempo, la verdad que en cierta manera me había planteado en algún momento tocar con Spinnetta, grabar algún disco o algo pero ya grabamos seis discos así que superé la expectativa.
Rayuela: Cuando ibas de chico a ver a Spinnetta ¿fantaseabas con tocar con él alguna vez?
M. Torres: Y fui varias veces, pero no, la verdad que no, en general no soy un tipo que fantasee nada, si bien por ahí es un error, pero pienso más que nada en cosas que puedo hacer y que dependen de mí, en ese sentido tampoco tengo una expectativa porque también es frustrante pensar toda la vida que vas a tocar con Spinnetta y no poder tocar, pero no es que hago ese mecanismo para no frustrarme, sino que no se me da así, o sea, pienso que me gusta algo, esos músicos, tengo una atención más con unos que por otros y si surge la posibilidad de tocar con ellos lo hago pero no es que tenga esa meta, ni otra tampoco, la música para mi surge como algo natural, tampoco pensaba vivir de la música ni ser un tremendo bajista, ni bueno ni malo, no se como toco el bajo pero, ni tocar el piano, la guitarra, todo fue surgiendo muy naturalmente, como ser compositor, armar temas, nunca lo imaginé, grabar discos, la verdad que son como cosas que ocurrieron y en eso creo que hoy en día hay una diferencia, como que ahora todo lo que se genera tiene que tener una consecuencia instantánea y en ese sentido también es bravo. 
Rayuela: ¿Vos decís que hay como una ansiedad que le exige enseguida reconocimiento a la gente?
M. Torres: Y claro, es tremendo, creo que para un músico y para cualquiera, en cierta manera nos estamos yendo un poco más a un tema social, hay tanta frustración, tan poca visión de futuro, más que nada para los jóvenes y se busca desesperadamente poder generar algo que por ahí es momentáneo pero uno no lo sabe.
Rayuela: Voy a hacerte la que fue una típica pregunta de la vieja revista El Musiquero, que le dirías a un músico que esta empezando?
M. Torres: Jaja sí y en cierta manera todo lo que venía diciendo antes, básicamente sentir la música como una cosa integral, es decir, uno no es músico una hora a la semana, principalmente la música te capta, no se como explicarlo pero es como un impulso, una sensación que te da primero escuchar música y entonces empezás a sentir que esto es impresionante y te hace sentir bien y después pensás en que vos también podés hacerlo, creo que debe ocurrir como ese proceso, el músico, y por ende el estudiante de música debe sentir la necesidad de eso, pero no como una obligación, querer escuchar música, estudiar, disfrutar todos los momentos y etapas hasta que se conforma como músico, creo que es eso lo importante, para que no sea una carga, yo te hablaba de todo eso hoy y viste que hay que trabajar, como en todo, pero si es una carga no sirve de nada y eso es lo más importante, más allá de lo que se haga de estilo, la técnica o el virtuosismo, tratar de que sea universal en el sentido de que todo aporta tanto a nuestro nivel humano como artístico, viste que algunos te dice “’¡no! saca eso...” y no, tenés que fijarte, es decir, si hay algo que no te gusta tenés que escucharlo y saber porque, entonces decís no me gusta por esto y listo, pero también puede surgir algo y encontrás que eso esta bueno, o hay un elemento que podes tomar y vas controlando, también es ir separando las cosas, no todo es igual, todo tiene su sentido, vivir la música como un todo y uno integrado ahí, dentro de la música, llevarlo a toda nuestra faz y actividad...
Rayuela: Recuerdo en un concierto haber escuchado como aconsejabas a tu público revisar su paz interior...
M. Torres: Y es que sí, la música tiene que servir para hacer algo bueno, no solo para nosotros sino para los demás también, además de que si a mí me hace bien, voy a estar mejor y probablemente ya trate mejor a la gente que este a mi alrededor y aunque no necesariamente siempre es así, es bueno tener como una especie de augurio de que eso ocurra.
 
Finalmente, después de haber dialogado con una persona tan maravillosa, salimos reconfortados y con la feliz sensación de haber recibido valiosos regalos de la palabra de un verdadero maestro. Por un instante la violencia, codicia y superficialidad de las ciudades pareció dejar de existir abriendo portales para ingresar a un mundo de genuinas y bellas emociones. Luego, la gente estaba empeñada en ver el cadáver de la última víctima arrollada por un tren. Que ironía.