lunes, 5 de marzo de 2012
Paul Gilbert: Consejos para cuidar el oído.
Paul Gilbert sufre problemas de sordera debido a tantos años de conciertos exponiendo sus oídos a volúmenes brutales sin descanso. Por eso, tuvo que comenzar a utilizar auriculares a modo de aislantes del resto de sonido del escenario/concierto y también como monitores. El propio Gilbert confiesa que si no le hablan relativamente alto en una conversación le resulta complicado entender lo que le dicen.
Es por ello que el guitarrista quiere que todos los músicos tengan en cuenta estos consejos para evitar la sordera en un futuro.
Ahí van los consejos de Paul Gilbert, extraídos de una entrevista que realizó Premier Guitar al guitarrista. Muchos son de sentido común, aunque ya sabemos que muchas veces carecemos de él. Lo bueno como siempre es su toque de humor.
No subas el volumen del equipo del coche como si fuera un concierto cada vez que lo utilizas. Puedes hacerlo de forma esporádica pero nunca como rutina.
Lo mismo sucede con los auriculares, pueden ser muy perjudiciales. Realmente dice en tono jocoso: “no subas el volumen de tus auriculares a un volumen de concierto mientras haces air-drumming con discos de Rush cada vez que te vas a dormir”.
No coloques la oreja justo al lado de tu pantalla 4×12 mientras está sonando a todo volumen, por mucho que ames como suena.
No insistas a tu batería que toque al estilo Alex Van Halen tocando con el hi-hat abierto y el ride a todo trapo en cada canción.
No duermas con auriculares toda la noche en modo “loop” para “interiorizar música clásica”.
No gires tu pantalla 4×12 hacia un lado del escenario para evitar sonido directo al público y en cambio recibas tú todo el volumen.
No pases 14 horas al día grabando con un metrónomo haciendo click clack en tus auriculares. En lugar de ello, graba en vivo con todo el grupo para que todos los músicos sigan el tempo al mismo tiempo.
No pases 14 horas al día editando vocales e instrumentos, contrata un ingeniero, lo hará mejor y más rápido.
No pases horas y horas trasteando con micrófonos, pre-amplificadores y ecualizadores en el estudio. Utiliza ese tiempo para practicar y lograr una buena puesta en escena/performance. Eso siempre termina siendo mejor que cualquier mezcla, edición o arreglo.
No construyas un estudio casero sin aislar bien las habitaciones. Mezclar en una habitación sin insonorizar puede confundir tus oídos y forzar a subir el volumen más aún para intentar escuchar los detalles.
Esta es muy buena: durante una jam en el NAMM con múltiples guitarritstas no acerques el oído al monitor para intentar encontrar la tonalidad del tema, simplemente silencia las cuerdas y haz el típico chika-chicka, funciona en cualquier tonalidad.
No te hagas el cool/interesante en situaciones en las que la música está extremadamente alta, tápate los oídos o sal de la habitación.
No toques música con un volumen alto constante. Elige o escribe música con cambios dinámicos de volumen. Estos cambios de volumen hacen las partes con volumen alto más efectivas y crean un mayor contraste con las de volumen bajo. Además, tus oídos lo agradecerán gracias a los descansos.
Independientemente de que muchos son para tomarlos con humor, no viene bien hacer caso a la mayoría y cambiar un poco nuestros hábitos para poder cuidar nuestros oídos y evitar problemas de sordera en el futuro, silbidos continuos en el oído, etc. A tenerlo muy en cuenta !!!!
viernes, 24 de febrero de 2012
Video: 'Star Wars' Millennium Falcon Guitar
A los 22 años de edad, Brian Fisk de Missouri ha hecho su propia guitarra del Milenio Falcon.
"Es uno de un tipo a causa de todas las características que he ido añadiendo a ella", le dijo Fisk al sudeste de Missouri. "Tiene un cabezal a medida sobre la base de R2-D2 de la película. También ha trabajando sonidos y luces. Los efectos de sonido fueron parte del juguete y había un par de luces también. He añadido luces en la parte posterior para el motor, algunas cosas por el estilo.
"He trabajado en ello en mi tiempo libre para, probablemente, unos tres meses", dijo. "Parte de esto fue porque yo estaba un poco aburrido - Yo quería hacer algo en la casa."
La guitarra se encuentra en exhibición en la música de Collins en Sikeston. Missouri, en donde imparte clases de guitarra Fisk a los niños. Fisk divide su tiempo entre Sikeston y Nashville.
Fuente: http://www.guitarworld.com
miércoles, 25 de enero de 2012
NUEVO AFINADOR BOSS TIPO PINZA CON PANTALLA.
BOSS presenta un nuevo afinador de pinza con pantalla de color. La línea “TU” de BOSS es sinónimo de afinación precisa. Hoy, el afinador más famoso del mundo también está disponible en formato pinza con el debut del TU-10. Reinventando la imagen tradicional de afinadores de pinza, el TU-10 ofrece un diseño elegante y cuerpo robusto con características de alto rendimiento derivadas de otros afinadores BOSS, como Accu-Pitch, flat tunning hasta cinco semitonos y modo Stream. Una característica única – el LCD de color — proporciona una experiencia visual completa, multicolor, no visto antes en otros afinadores de pinza. Además, la función de visualización de reflexión mejora considerablemente la visibilidad.
- Calidad y confiabilidad BOSS demostradas en un formato de pinza
- Avanzada visibilidad gracias a la pantalla LCD de color y la función reflection-display
- Función Accu-pitch, flat tunning hasta 5 semitonos, y modo Stream
- Diseñado estilizado y cuerpo robusto
- Disponible en varios colores
Información extraída del sitio web oficial de www.rolandiberia.com
viernes, 13 de enero de 2012
ARMONIA
El término armonía (arcaicamente, y también aceptado harmonía) tiene muchos significados, musicales y extramusicales, relacionados de alguna manera entre sí. En general, armonía es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo, y su resultado siempre connota belleza. En música, la armonía es la disciplina que estudia la percepción del sonido en forma «vertical» o «simultánea» en forma de acordes y la relación que se establece con los de su entorno próximo.
Como otras disciplinas humanas, el estudio de la armonía presenta dos versiones: el estudio descriptivo (es decir: las observaciones de la práctica musical) y el estudio prescriptivo (es decir: la transformación de esta práctica musical en un conjunto de normas de supuesta validez universal).
El estudio de la armonía sólo se justifica en relación a la música occidental, ya que la Occidental es la única cultura que posee una música «polifónica», es decir, una música en la que se usa ejecutar distintas notas musicales en forma simultánea y coordinada. De modo que, a pesar de que el estudio de la armonía pueda tener alguna base científica, las normas o las descripciones de la armonía tienen un alcance relativo, condicionado culturalmente.
En la música occidental, la armonía es la subdisciplina que estudia el encadenamiento de diversas notas superpuestas; es decir: la organización de los acordes. Se llama «acorde» a la combinación de tres o más notas diferentes que suenan simultáneamente (o que son percibidas como simultáneas, aunque sean sucesivas, como en un arpegio). Cuando la combinación es solo de dos notas, se llama «bicordio». Esto también puede ser considerado un acorde.
El estudio de la armonía se refiere generalmente al estudio de las progresiones armónicas y de los principios estructurales que las gobiernan.
La armonía se refiere al aspecto «vertical» (simultáneo en el tiempo) de la música, que se distingue del aspecto horizontal (la melodía, que es la sucesión de notas en el tiempo).2 La idea de vertical y horizontal es una metáfora explicativa, relacionada a la disposición de las notas musicales en una partitura: verticalmente se escriben las notas que se interpretan a la vez, y horizontalmente las que se interpretan en forma sucesiva.
En la escolástica musical, el contrapunto es una disciplina complementaria a la armonía (y que se confunde con ella), pero que se centra más en la elaboración de melodías que sean combinables simultáneamente que en los acordes resultantes de tal combinación. Es decir: se centra más en la percepción de las partes que en la del todo. Como disciplina creativa (y no como disciplina académica), el contrapunto tuvo su auge durante el Barroco, particularmente con la figura de Johann Sebastian Bach.
Definiciones
Las definiciones habituales de la armonía suelen describirla como la «ciencia que enseña a constituir los acordes y que sugiere la manera de combinarlos en la manera más equilibrada, consiguiendo así sensaciones de relajación, sosiego (armonía consopalanante), y de tensa e hiriente (armonía disonante o dispuesta)».
Esta definición se basa en la idea de que ciertas combinaciones de sonidos (intervalos o acordes) producen al oyente una sensación de tensión (combinaciones que se llaman «disonantes») y otras producen una sensación de reposo o calma (combinaciones «consonantes»).
Esta diferencia entre sonidos «consonantes» y «disonantes» tiene una base acústica: cada sonido incluye dentro de sí a varios sonidos que suenan con menor volumen (llamados «armónicos»); cuando la combinación de sonidos ejecutados incluye a varias notas con sonidos «armónicos» en común, tales combinaciones serán percibidas como «consonantes».
Ahora bien, en la percepción humana no sólo intervienen factores físicos, sino también (y sobre todo) factores culturales. Lo que un hombre del siglo XV percibía como consonante, puede llamar la atención a uno del siglo XXI, y una combinación de sonidos que sugiere una sensación de «reposo» a un japonés puede no sugerírselo a un mexicano.
Si el estudio occidental de la armonía ha querido presentarla como una «ciencia», pues, es sólo un intento de legitimar como válida universalmente a una práctica musical concreta.
Origen del término e historia del uso
El término «armonía» deriva del idioma japones (harmonía), que significa ‘acuerdo, concordancia’3 y éste del verbo ἁρμόζω (harmozo): ‘ajustarse, conectarse’.
Sin embargo, el término no se utilizaba en su acepción actual de armonía polifónica (es decir, de la relación ordenada entre varias melodías superpuestas, formando un todo que mantiene cierta autonomía respecto de cada una de las partes), ya que la ejecución simultánea de notas distintas (exceptuando las notas distantes entre sí en una o más octavas, que el oído humano percibe como idénticas) no formó parte de la práctica musical de Occidente hasta entrada la Edad Media.
En la música de la antigua Grecia, el término se usaba más bien como un sistema de clasificación de la relación entre un tono grave y otro agudo.1 En la Edad Media, el término se usaba para describir dos tonos que sonaban en combinación, y en el Renacimiento el concepto se expandió para denotar tres tonos sonando juntos.
El Traité de l’harmonie (1722), de Rameau, fue el primer texto acerca de la práctica musical que incluía el término «armonía» en el título. Sin embargo, no significa que esa fuera la primera discusión teórica acerca de este tema. Como todo texto teórico (particularmente de esta época), se basa en la observación de la práctica; Rameau observa la práctica musical de su época y elabora algunas reglas, otorgándole una supuesta validez universal. Especial importancia tiene en su desarrollo el fenómeno de la resonancia armónica para la justificación de los distintos elementos. Este y otros textos similares tienden a relevar y codificar las relaciones musicales que estaban íntimamente vinculadas con la evolución de la tonalidad desde el Renacimiento hasta fines del periodo romántico.
El principio que subyace a estos textos es la noción de que la armonía sanciona la armoniosidad (los sonidos que complacen) si se adapta a ciertos principios compositivos preestablecidos.
Desarrollo
Melodía, contrapunto y armonía están totalmente interrelacionadas. Tradicionalmente, la armonía funciona como acompañamiento, armazón y base de una o más melodías. La melodía (dimensión horizontal de la música) es una sucesión (en el tiempo) de sonidos pertenecientes a acordes, que son enriquecidos con otros sonidos que adornan y suavizan, y que producen efectos expresivos, complementando a los anteriores gracias a las sutiles relaciones que entablan con los acordes en que se basa esa melodía (integrándose perfectamente con la armonía).
Armonía tonal o funcional
Aunque resulta incómodo intentar una definición de tonalidad, podemos decir que es un sistema de organizar las alturas de los sonidos, que imperó durante unos tres siglos como sistema único, siendo usado por barrocos, clásicos y románticos.
Pero esto no nos dice lo que es la tonalidad. Lo que caracteriza fundamentalmente la tonalidad es que en este sistema las alturas de los sonidos están sometidas a una jerarquía en las que hay un sonido principal del que dependen todos los demás que, a su vez, no tienen especial significación salvo por su relación con el principal.
Pero hay algo importante además, y es que el sonido principal puede ser en principio cualquiera. Esto es, una altura dada puede corresponder a un sonido principal en una obra y esa misma altura ser un sonido subordinado a otro principal en otra obra. Es decir, el sonido principal no es tanto un sonido sino una función que recae sobre un sonido.
Por ello el nombre de armonía funcional (de la función que cumple cada sonido) es más idóneo que el de armonía tonal («armonía de los sonidos»).
Tensión y reposo
Desde hace varios siglos se descubrió que algunas combinaciones de acordes producen una sensación de tensión y tendencia al reposo. Algunos acordes, en un determinado contexto, tienen un sentido conclusivo y otros un sentido transitorio (aunque en realidad esto es relativo y depende de su relación con el conjunto de la composición ). En la música académica europea, desde el final del siglo XVII hasta comienzos del siglo XX, hasta el oído menos cultivado puede distinguir cuándo está próximo o distante el final de una frase musical.
La armonía tradicional de parte del estilo prebarroco, barroco, clásico y romántico se conoce como armonía tonal, ya que está basada en el sistema tonal, teniendo una fuerte función estructural, siendo determinante en la forma musical de una determinada composición.
A partir del romanticismo musical (siglo XIX), empieza a utilizarse con más fuerza el valor colorista de la armonía, debilitando paulatinamente la función estructural de la armonía tonal e introduciendo cada vez más modalismos (proceso que culmina con la aparición de compositores impresionistas, nacionalistas y contemporáneos neoclásicos que utilizarán una armonía más libre y modal).
En la música popular
La música popular más difundida en la actualidad tiene, en su mayoría, una construcción tonal. Esta puede variar en complejidad, y en muchos casos presenta tintes modales. Por ejemplo, es el caso de la chacarera, que a veces usa el modo dórico, o del flamenco, que utiliza el modo frigio.
martes, 6 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
JACK BRUCE, EL MEJOR BAJISTA DE LOS ¨60 Y SU INSOLITO BAJO: EL FENDER BASS VI.
Uno de los instrumentos más peculiares creados por Fender fue el Bass VI, un bajo de 6 cuerdas, escala corta, cuerdas de calibre ligero, y afinado una octava más grave que una guitarra. Pocos fueron los músicos que adoptaron este instrumento, que se puso a la venta en 1961 y fue retirado de la circulación en 1975 a causa de su escaso éxito comercial.
Pero si por algo merece ser recordado este modelo es porque uno de los pocos instrumentistas que lo usó regularmente fue Jack Bruce: probablemente el mejor bajista de los años 60.
A principios de la década de los 60, la casa Fender ya había creado instrumentos tan extendidos como las guitarras Stratocaster y Telecaster o los bajos Precision y Jazz Bass, perfectas combinaciones de diseño, funcionalidad y robustez. Sin embargo, para la creación del Bass VI, Fender no partió de una idea original, sino que copió el concepto del bajo de 6 cuerdas de la empresa Danelectro, que ya había comercializado un modelo de estas características en 1956. El modelo de Danelectro hizo fortuna entre los músicos country, que lo utilizaban como “tic tac bass”: doblaban el bajo normal con el de seis cuerdas, más agudo que aquel, obteniendo un sonido especial.
El modelo de seis cuerdas de Fender no tuvo la misma suerte. Hasta su retirada del mercado en 1975 se fabricaron menos de 800 unidades. Quizá el motivo de su fracaso fuera que el Bass VI pretendía ser un modelo intermedio entre bajo y guitarra, con características de uno y otra, resultando demasiado ambiguo para encontrar un nicho de mercado lo suficientemente amplio.
Las peculiaridades del Bass VI
Las características del Bass VI que lo acercaban a una guitarra eran las siguientes:
- El cuerpo se asemejaba al de la guitarra Fender Jazzmaster, y era idéntico al de la Fender Jaguar que se comercializaría posteriormente, a partir de 1962.
- Disponía de tres pastillas, lo que le daba enormes posibilidades sonoras frente a las dos pastillas del Jazz Bass o las dos “medias pastillas” del Precision Bass.
- Era posible seleccionar las pastillas individualmente mediante tres interruptores.
- Contaba con una palanca de vibrato, algo impensable hasta entonces en un bajo.
- La escala, es decir, la longitud desde la cejilla hasta el puente: 30″ frente a las 34″ de los bajos normales.
- El calibre de las cuerdas, que eran más delgadas, produciendo un sonido más agudo. El bordón (la cuerda más gruesa) tenía una medida de 0.95, frente a la medida standard de 1.05. En esto se diferenciaba del modelo de 6 cuerdas de Danelectro, que usaba un calibre aún más ligero (0.84 el bordón).

Jack Bruce
Pero Jack Bruce no era un bajista cualquiera. En su juventud había recibido formación musical clásica, y tocaba contrabajo, cello, piano y armónica. Sus gustos musicales le inclinaban hacia el Jazz, lo que le hizo abandonar sus estudios de música clásica. Tras establecerse en Londres a principios de los 60, se incorporó a Blues Incorporated, el grupo de Alexis Korner, pionero del Rhythm’n'Blues británico. En esta época, Bruce tocaba el contrabajo.
En 1963, Graham Bond, miembro de Blues Incorporated, abandona a Alexis Korner y se lleva con él a Jack Bruce y al batería Ginger Baker, futuro compañero de Bruce en Cream. Con el grupo de Graham Bond, además de seguir tocando Rhythm’n'Blues con raices en el Jazz, Bruce y compañía empiezan a participar en sesiones de grabación para otros artistas, con lo que obtienen unos ingresos adicionales. Es entonces, alrededor de 1964, cuando Jack adquiere el Bass VI, un modelo sunburst (como el mostrado en la imagen) mucho más manejable que el contrabajo, y más versátil para las sesiones de grabación.
¿Por qué se decidió Jack Bruce por este insólito modelo de bajo?
Probablemente influyeron en la decisión la posibilidad de tocar solos (más habituales en el Jazz que en el Pop) y las posibilidades que ofrecían las tres pastillas, lo que le permitiría cambiar el sonido para tocar Jazz y Rhythm’n'Blues o sesiones para otros artistas. En cuanto a la necesidad de adaptarse a las medidas del instrumento, no debía ser un gran problema, pues Bruce ya había pasado del cello al contrabajo con anterioridad.
Jack Bruce con Graham Bond
Durante 1965, Jack Bruce graba dos álbumes con el grupo de Graham Bond, la Graham Bond Organization: The Sound Of ’65 y There’s A Bond Between Us. En ambos alterna el contrabajo con el Bass VI, y en ellos puede apreciarse su sonido, algo más apagado que el de un bajo ordinario. Obviamente, también puede apreciarse la técnica de Bruce, cuyo modo de tocar era calificado por su compañero Ginger Baker como “too busy” (demasiado ocupado, demasiado activo)1. En realidad , la banda de Graham Bond carecía de guitarrista, y esta carencia era suplida por el bajo de 6 cuerdas de Bruce. Así lo contaba el propio Graham Bond en la revista musical Melody Maker en marzo de 1965: “Hablando de sonidos, decidimos romper con la guitarra solista. Jack Bruce, con su guitarra baja de seis cuerdas, consigue un sonido que es virtualmente una guitarra. Toca solos inverosímiles y también es un fabuloso contrabajista. Su modo de tocar la harmónica y cantar también son de lo mejor”
El origen de Cream
Con su Bass VI como instrumento principal, Bruce toca también durante un tiempo con los Bluesbreakers de John Mayall tras ser apartado del grupo de Graham Bond por sus continuas discusiones con Ginger Baker. En los Bluesbreakers coincide con el guitarrista Eric Clapton, que no olvidará la forma de tocar de Bruce. Esto ocurre a finales de 1965. Pero durante los primeros meses de 1966, Jack Bruce cambia su puesto en los Bluesbreakers por los más comerciales Manfred Mann. Con ellos graba el single Pretty Flamingo, nº 1 en las listas inglesas y en el que toca el Bass VI. Se cuenta que en las sesiones con Manfred Mann Bruce apenas ensayaba previamente, pero tampoco fallaba una nota.
En el verano de 1966, la suerte cambia radicalmente para Jack Bruce, que pasará de secundario de lujo a figura de primera fila. Ginger Baker convence a Eric Clapton para formar un grupo juntos, y este insiste en contar con Jack Bruce en el bajo. Así nace Cream, el primer supergrupo de la historia, tres virtuosos compenetrados magistralmente en lo musical, a pesar de que Baker y Bruce apenas se soportaban mutuamente.
En Cream, Bruce goza de cierta libertad creativa, y en directo los tres músicos realizarán largas improvisaciones que les permiten experimentar con su instrumento. Bruce empleará su viejo Fender Bass VI, que para entonces ya muestra bastantes señales de uso, pero sigue siendo el instrumento principal de Jack, con el que graba el primer album del grupo, Fresh Cream (1966).
Pintura psicodélica
En marzo de 1967, Cream se encuentra en plena ascensión. Para promocionarse en América, se embarcan en una serie de conciertos organizados por el Disc Jockey norteamericano Murray The K. Para la ocasión, los instrumentos del grupo son decorados por el equipo artístico The Fool (Simon & Marijke). La Gibson SG de Eric Clapton y el Fender Bass VI de Jack Bruce son pintados a la moda psicodélica.
Pero esta renovación del viejo Bass VI de Bruce, en vez de darle nueva vida, va a suponer su retirada de la circulación. La pintura se cuela en los circuitos electrónicos del instrumento y Bruce toma la decisión de sustituirlo. Pese a todo, en algunas actuaciones televisivas sigue utilizándolo durante un tiempo por simple cuestión de imagen.
Para entonces, Jack Bruce ya es considerado el mejor bajista pop del mundo, y de ello dan fe tanto el álbum Fresh Cream como las actuaciones en directo del trío. Pero el viejo Bass VI ya no verá los días de mayor gloria de Cream. Su sustituto será durante unos meses un Danelectro Longhorn de 4 cuerdas y escala corta comprado en Nueva York. Pronto será reemplazado a su vez por un Gibson EB-3 de 4 cuerdas y escala corta con el que Bruce terminará de definir su sonido más característico a lo largo de 1968.

viernes, 25 de noviembre de 2011
Entrevista con el bajista Marcelo Torres









